EVA Y SUS ADANES by Pura María García

EVA HABLANDO DE ADÁN

MEMORIAS DE UNA MUJER FATALMENTE FATAL (1)

A partir de esta entrada, podréis leer la novela en entregas que se esconde tras el título “MEMORIAS DE UNA MUJER FATALMENTE FATAL”.

Si os preguntáis si es un texto autobiográfico, si se trata de ficción, si es una manera de descubrirme ante vosotros o, por el contrario, una forma escrita de intentar ser quien no soy ante vuestros ojos y los míos…estáis perdiendo un tiempo precioso porque no pienso contestaros. Cuando termine la novela, si os parece, ya lo hablamos…

Gracias a quienes dediquéis parte de vuestro tiempo a leer mis palabras y, por supuesto, a aquellos que dejen sus comentarios, dudas, preguntas o afirmaciones en el blogg.

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MEMORIAS DE UNA MUJER

FATALMENTE FATAL

ENTREGA 1: LA LLAMADA

Los trenes me gustan porque, si tengo suerte y puedo reservar un asiento al lado de la ventana, se convierten en un colchón sobre raíles que rompe la cronicidad de mi insomnio a golpe de las pequeñas oscilaciones con las que serpentea su recorrido. Esta es la parte positiva, el lado de las desventajas lo compone un set estupendo de acciones, ruidos, inconvenientes y otras incidencias que hacen que las siglas RENFE sean las iniciales, muchas veces, que podrían corresponder a las palabras Raíles Estruendosos Nada Fáciles de Explicar. No es fácil explicar porqué en sus vagones las melodías de los teléfonos móviles parecen sonar con el doble de los decibelios originales, porque los bebés que no tienen hambre habitualmente, cuando emprenden un viaje en tren, berrean y se transforman en una extraña mutación de niño-becerro y piden a gritos un donuts o una bolsa de gusanitos, porqué algunos señores y señoras se ven afectados, curiosamente, por el síndrome paranormal de las vegetaciones nasales repentinas y los ronquidos que emiten además de ser tremendamente sonoros son “inusuales”, según describen los susodichos ejemplares humanos al despertarse a causa de los ruíditos autoemitidos por vía buco-nasal… Los trenes me gustan, sobretodo para realizar trayectos de más de tres horas. Cuando he de desplazarme en tren para realizar uno de estos viajes, me convierto de repente en la boy scout que nunca fui y, sorprendente e irremediablemente, acumulo una serie de objetos que podrían caber bajo el epígrafe de “maletín absurdo de objetos que llevo para el tren y que no utilizo en el ídem”, a saber: dos o tres libros de crucigramas; un libro de lectura de más de 200 páginas que por supuesto está por empezar, un paquete de chicles de fresa ácida, golosina que compro y nunca como porque me produce una cantidad indescriptible de ardor gástrico y otros efectos aereo-especiales que voy a evitar describir; varias revistas y un etc. variable.

No termino de entender los mecanismos del asiento y cada vez que intento ponerme igual de cómoda que el señor que está frente a mí, termino con el respaldo inclinado en exceso hacia delante, con el lógico mosqueo del señor, que cree que me estoy insinuando de manera descarada sin tener ni la prudencia de esperar a la parada intermedia de Albacete o, por el contrario, tan recto que en lugar de la mujer de mediana edad que soy, acabo por parecer una princesa en jeans, sentada en un trono erecto y falsamente distinguido. Yo, no me aclaro con los botones de la radio o el sillón asignado, pero imagino que RENFE tampoco termina de entenderme. Supongo que si esa entidad que se esconde bajo las cinco iniciales pudiera interrogarme, me preguntaría por qué acepto, e incluso pido, los auriculares que el asistente  vestido de azul, pañuelo al cuello y sonrisa de maniquí de odontólogo, me ofrece sin jamás soy capaz de soportar más de dos minutos de esas películas tan soporíferas que se empeñan en proyectar.

El día en que mi vida comenzó a entrar en el proceso de cambio que describiré en esta novela por entregas, el día R, en honor a la Red nacional de Ferrocarriles Españoles, me hallaba ocupando el asiento 8D del tren que realizaba el trayecto Madrid-Valencia. El escenario reunía lo elementos de atrezzo reglamentarios para un viaje en tren de los míos: varios niños lloriqueando, a pesar de que la mamá de los mismos llevaba incorporada a su mochilita de mamá-para-todo un artefacto que más tarde supe que servía para proyectar un DVD de dibujos en 3D en caso de que los diminutos tiranos no dieran su visto bueno al bodriazo de película que iba a aparecer en el momento oportuno en una de las pantallas suspendidas en el techo del vagón; una señora emitiendo ronquidos en estéreo, y casi estoy por asegurar que también Dolby Surround; una pareja que se propinaban besos sonoros, que provocaban la envidia silenciosa de los ocupantes del vagón; una monja; varios estudiantes y…mi juego de objetos-que-son-para-el-viaje-y-no-se-utilizan-en-el-mismo y yo…

MI teléfono móvil, en uno de los pocos tramos con cobertura del trayecto, comenzó a vibrar. En la pantalla de la Blackberry apareció un nombre y un apellido, escritos en mayúsculas, no por la importancia del contacto, que la tenía, sino porque ya había decidido tiempo atrás el mayusculizar a las personas que ocupaban la memoria de mi móvil, de no-sé-cuántos-ram-o-no-sé-qué, debido a mi incipiente miopía-de-adulta-que-se-niega-a-serlo…

Lo tomé en mi mano y contesté la llamada…

5 comentarios el “MEMORIAS DE UNA MUJER FATALMENTE FATAL (1)

  1. elisa
    20 abril 2010

    Joder Purita….me he quedado con ganas de leer más….no tardes en TO BE CONTINUED…Im waiting!!!!!!!!!!!!!

  2. Grace
    20 abril 2010

    Intrigante y descriptivo, aunque a la vez genial. Me gusta mucho

  3. Noni
    21 abril 2010

    ME ENCANTA!! Sencillamente genial!! Me ha hecho sentir como si yo también estuviera contigo en el tren (no era la de los ronquidos, eh? quizás otra madre con bebita que nunca llora y “hoy berrea”).
    Como dice Elisa, please!! continúa pronto que hay ganitas de más!!!

  4. Ignatius
    1 mayo 2010

    Pues Pura, el Cataluña Stress es mano de santo para situaciones Renfenianas. Como siempre estas “genialle”. Un beso.

    Ignatius

    • pura maria garcia
      3 mayo 2010

      How long, Ignatius!!! Qué es de tu life??? y my fav. horse???
      Te escribo…cuéntame…cuéntame
      Un beso GRANDE!!!

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