EVA Y SUS ADANES by Pura María García

EVA HABLANDO DE ADÁN

METAMORFOSIS EVÍSTICA 1: LA PELU

PELUQUERÍA by CHRISTIANE B

PELUQUERÍA by CHRISTIANE B

Esta mañana, nada más he abierto los ojitos y tras haber tomado mi ducha con agua fría, me he mirado al espejo. Tengo la precaución de hacerlo no en el espejo de cuerpo, sino en uno de tamaño más reducido, situado estratégicamente en el baño de modo que es lo que yo llamo un anti-aging mirror: como no es muy grande y la luz le incide así, como de pasada, pues me devuelve una Pura sin arrugas, casi sin imperfecciones y casi, si me descuido, una Pura en Braille porque verse, no se ve mucho.

Acabo de salir de una ruptura amorosa, y no es coña sino tema que será mañana, con todos mis respetos, desarrollado en una preciosísima entrada que se colará en el blogg con la misma sutileza con la que el amor, ese gran y vírico desconocido, se instala periódicamente en il mio cuore.

Como os decía, me encuentro convaleciente de una infección de desamor, conocida como rupturitis aguda, con un nivel de fastidiadiciación considerable. Mi estado no es terminal, pero tampoco es leve aunque, según el facultativo, mi otro yo, María Candela, se prevé que el paciente, mi corazón y sus pedacitos, mejore y abandone la unidad de cuidados intensivos pronto y, a lo largo de los próximos días, inicie un período de recuperación.

En fin…

No duermo mucho, cosa habitual en mí, pero no dormir por desamor es distinto al insomnio. En serio, no dormir por desamor te deja el cutis como el del ex marido de Terelu Campos, los ojos con unas bolsas que ríete tú de las bolsas ecológicas que se han puesto de moda y un humor que, de humor, no tiene ni la “H”.

En fin…

Me he mirado en ese espejo-con-tendencia-a-la-mentira yhe empezado a hablar sola. Por si lo desconocéis, en situaciones extremas, aquí maripurificación se habla a ella misma y, desde hace casi un  año, se auto-llama Candela y se da consejos y hasta broncas. El resultado de las mismas ya es otra historia que no os pienso contar, EA!

He salido de la ducha como un rayo y, aprovechando que hoy es martes, el día en que Norbert Orobitg, el estilista de LLONGUERAS que, desde hace más de 12 años me toma el pelo y lo maneja y lo diseña, viene a la pelu que abrieron hace 2 años en mi ciudad, Gandia…pues…le he guiñado un ojo a la María Candela que se miraba al espejo y me he dicho:

— “Ala, guapa, vamos a hacer como Afrodita A, la novia metálica de Mazinger Z, a…metamorfosearse como dios, el del desamor y los contratiempos, manda”

Norbert ha conseguido hacer de mi una Eva relativamente fiel, ya sabéis lo que dice uno de los refranes más conocidos de la Vega Baja: “El pelo y el sexo a quien tú elijas lo das y  nada más””


La mala uva, o como diría un psicólogo más fino, el deshumor o las emociones contrapuestas, vaya gilipollez andar con eufemismos para decir directamente el malhumor y el enfado y la tristeza y mil cosas más que no se parecen en nothing a un orgasmo múltiple, debía percibirse a la legua porque en cuanto he empujado la puerta y he puesto un pie, el izquierdo como era de suponer, en la moqueta del salón…Norbert me ha dirigido una mirada especial antes de darme los dos besos de bienvenida.

—Uf!!!!

Ha dicho únicamente esa combinación de vocal y consonante fricativa que equivale a frases más extensas del tipo: “Jolín, vaya tela, no sé qué te pasa, pero tiene que ser muy gordo porque ese gesto me da  a mí que es de cabreo o tristeza o cabresteza, la mezcla de ambas emociones”

—No, no pienso cortártelo al 0 ni darle color pepino hawaianao, no, me niego. ¿quieres que te preparen un café corto con hielo?

Menos mal que me conoce y con lo del expresso, quien me sabe lo utiliza en las ocasiones SOS, me conquista el corazón y me calma.

—¿El corazón?

Si me preguntan cuál es mi grupo sanguíneo tal vez vacile unos instantes, pero si me interrogan a causa de mi estado anímico pachuchil, la respuesta es SÍ, el corazón, ese es el que está jodido y bien jodido, SÍ.

—¡Mete la tijera sin miedo, eh!

Norbert me mira y sonríe. Va a hacer lo que le venga en gana, él sabe que únicamente ha de hacerme sentir un algo rebelde, fingir que me permite que me imponga un poquito y…dejarme hablar unos instantes, luego me pasa como al cava…me desburbujeo…me desbravo…se me va la capacidad volcánica y me quedo como una balsita de aceite.

Él ha perdido la cuenta de cuantos cortes de pelo, estilismo de cabello se dice ahora, en plan stylish, me ha realizado con el pretexto de animar el periodo de recuperación personal tras una ruptura amorosa o un contratiempo emocional.

—Eres única, Pura,  hasta para el desamor— me dice esta maravilla de aspirina humana para mi ánimo rotito y resquebrajadito que es este catalán artista y creativo —así que no me preocupas nada de nada, te conozco…

¿Conocerme?

Pero si hay veces que no me conozco ni yo misma…

Después de escuchar sus palabras, mi mente y mi memoria se ponen en funcionamiento y, casi por arte de magia, acuden a mi pensamiento cortes y coloreado de cabello, el mío, y nombres propios de chicos, caballeros, señores y aspirantes a los títulos antes citados, que de todo ha habido, que han pasado, y algunos permanecido incluso, por mi vida. Y me doy cuenta de que ir a la peluquería, para mí, una representante en toda regla de la EVA universal, es uno de los indicios externos de un proceso de metamorfosis.

Le cuento a Norbert, mientras hace oscilar el secador profesional y potente, que no me quema las orejitas como me sucede con el mío particular, que eva acude a la peluquería cuando está presa de una inflamación amorosa, lo que yo llamo la fase de deshielo o descongelación, pero también cuando el amor ha dado paso al desamor, al adiós, al hasta luego o cualquiera de las formas que toma el descenso, desaparición o transmutación de la emoción maravillosa que es AMAR a Adán.

Parece que con cada tijeretazo, los malos recuerdos, las situaciones que nos vienen a la memoria y nos hacen sentir un poco ridículas, ahora que el encanto y la ceguera parcial que conlleva el amor y el enamoramiento han desaparecido, se esfumen y caigan sobre el suelo de la pelu, una metáfora muy adecuada de la vida. Cada mechón que el peluquero coge con la mano, levanta y organiza, dándole un aire increíblemente distinto es una forma de creer, de creernos, que podemos hacer algo similar con nuestra existencia y nuestro afecto: coger el desamor, levantar el ánimo y la emoción, otra vez, y organizar nuestros días con un ímpetu nuevo a la espera de que la jodida tristeza se aleje, muerta de rabia por que no le hacemos ni puñetero caso. Norbert casi se ha llevado el 50% de mi masa capilar, que ahora reposa irónicamente sobre el suelo. Entonces, acto seguido, toma la plancha cerámica y, mechón a mechón, de esa pobre cantidad de pelo, comparada con el kit cabelludo que yo traía antes de su primer tijeretazo, lo estira y lo deja liso, liso, como mis recuerdos, los que me unen a él, los besos, los abrazos…todo queda liso, lisito, tanto que de estiraditos parece que ya no duelan tanto.

Al terminar, mientras no ha dejado de sonar una música ambiental chill out que te anestesia las penas e incluso, a veces, el cerebelo, me siento mejor, me veo un poco atractiva, otra vez, cuando Norbert me invita a mirarme la nuca con un espejo más pequeño que he de situar estratégicamente en línea oblicua o yo qué-sé, con el espejo grande donde me miraba durante toda la operación metamórfica. Sonrío. Le miró y recibo de él un guiño de complicidad.

Me siento Afrodita A, sin estridencias ni grandes mutaciones, que ya soy mayorcita y controlo eso del efecto placebo, no os creáis. Y le pregunto, mientras le cojo del brazo musculado y le doy un beso de criatura feliz: ¿Soy un poco rarita, verdad?

—¿Por necesitar cortarte el pelo y metamorfosearte para aliviar tu corazón cuando hay una ruptura?

Me he quedado de piedra. Esperaba la respuesta de Norbert, al menos una exclamación, un monosílabo. No ha tenido tiempo, el pobre. De repente, cuando he terminado de preguntarle acerca de su concepto sobre mí, ha sonado en la sala un estruendoso ¡¡¡¡QUÉ VA, HIJA, QUÉ VA!!!!!! ¡¡¡ERES MUY PERO QUE MUY NORMAL!!!!

Increíble, vosotros tampoco lo habríais esperado: unas 6 evas, todas con papel de plata en su cabello, o rulos, o pinzas o el cabello embadurnado con shampoo, se ha girado hacia el lugar donde yo estaba y ha coreado eso de ¡¡¡¡QUÉ VA, HIJA, QUÉ VA!!!!!! ¡¡¡ERES MUY, PERO QUE MUY, NORMAL!!!!

Norbert ha soltado una carcajada guapa y me ha dicho, muerto de la risa, mientras me daba un golpecito en la espalda:

—De rara, nada. Cuenta, cuenta el número de Afroditas A. que está curándose el desamor bajo el secador, Maripurificación, cuenta, cuenta…

Y me voy de la pelu, con la ruptura a cuestas, una sonrisa, un poco más de ánimo en mi corazoncito roto y el presentimiento de que, cuando suceda la próxima ruptura…me voy a hacer unas mechas rojizas monísimas. ¡¡¡EA y EA!!!

¡¡¡Y QUE LE DEN AL MUNDO!!! ¡¡¡QUE LE DEN!!!!

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