EVA Y SUS ADANES by Pura María García

EVA HABLANDO DE ADÁN

EVA EN IBIZA I

lujo BY Aranguren

lujo BY Aranguren

Ya he regresado de mi viaje ibicenco. Parece que existen pruebas, gráficas y no gráficas, que lo certifican y no me refiero únicamente a ese extraño vaivén oscilatorio, completamente imaginario pero tan real como un grano de esos que me aparecen en el extremo de mi naricita los días previos a la mensualidad, que los entendidos en la materia denominan el síndrome del barco. Además de  este extraño bailecito psicológico, sé que Ibiza quedó atrás, y yo he estado en ella, por los 3 envases vacíos de supositorios Rovi que he encontrado en el fondo de mi maleta; la tonelada y media de tickets y comprobantes de compras que le dan forma de barriguita cervecera a mi cartera de CH; los 3 kilitos de más (aprox., como dice mi querida amiga Paqui) que se han instalado misteriosamente a lo largo y ancho de mi perímetro corporal y las nosécientas cartas y facturas que han hinchado mi buzón durante los días de ausencia.

A partir de este viaje, Ibiza queda asociada en mi memoria a un tono morenito perfecto y a unos días de descanso fantásticos en los que he podido experimentar cómo se sienten los familiares lejanos de Onassis o Kashogi. No os imagináis los barcos que habían amarrados al puerto.

Yo, que soy una miedosilla y que no nado más de 3cm. de mar sin arrepentirme y blasfemar para acordarme de todos los antepasados de la sirenita y el dios Neptuno, al ver esos barcos sentía la tentación de inscribirme en uno de esos cursos de natación para bebés. Iría de incógnito, claro, para que no se burlaran mis conocidos, con un dodotis puesto, si llegase el caso, o en su defecto, y por la edad en la que una va entrando, con un ejemplar de LADY TENA para las pérdidas leves.

¡¡¡¡Qué glamour!!!! Veíamos pasar a los inquilinos o dueños de los barquitos de marras con una sencillez en sus atuendos que nos dejaba con la boca abierta. Nada de vestidos recargados, no. Sencillez y austeridad y… ¡¡¡¡una leche!!!! Sandalias de Chanel, con las margaritonas esas que la francesa le encasquetaba a todo lo que diseñaba; bolsito de esparto muy humilde, tan humilde que la Carolina Herrera se embolsa con cada uno de ellos un piquito que oscila entre 300 y 400 (EUROS y no yenes!!!); gafas de sol de PRADA, tan caras y tan buenas que además de proteger de los rayos UVA, te protegen de la bancarrota porque, si se presenta, las puedes revender o empeñar y subsistes, aunque sea comprando en LIDL, un mesecito como mínimo; bermudas o pantalones capri del feucho ese del Tommy Hilfiger; un toque de gloss de MAC en los morros y un foulard, de esos casuales e informales, por supuesto, de Hermés.

Sumando, sumando, cada señora de mediana edad que descendía del barco por la mañana, a realizar alguna compra o dar una vuelta sin más, llevaba sobre su body un importe, descontando impuestos, que oscilaría entre los 1.000 y los 1.200 euros. Allí me teníais a mí, fingiendo que me abrochaba como dios manda mis alpargatas –eso sí, diseño de la casa catalana Castañer, eh!- para observar a aquellas maniquís de luxe avanzar despreocupadas por el recinto del Marina Ibiza Puerto. Os va a parecer una exageración por mi parte, pero creo que ellas me miraban, un poquito, movidas por cierta envidia ante el tono morenito-dorado de mi piel. Ellas, las familiares de 1er grado de Onassis y Kashogi, y no de vigésimo tercer grado, como yo, las ricas de verdad, dedican una hora antes de abandonar el barco a embadurnarse con filtros solares de LA PRAIRIE y SYSLEY, pantalla total, protección extrema enriquecida con extracto de caviar, licopeno, colágeno y otros “enos”. Yo, que antes de marcharme del barco de mi amiga Cris tengo que rebuscar en mi maleta para encontrar mil cosas, localizar la toalla, cargar el móvil, telefonear a mis gemelos para asegurarme que no han defuncionado por sustos a la baby –setter, me olvido por completo, con el trajín y trasiego de acciones, del protector y salgo por Ibiza a piel descubierta, ofreciéndome como sacrificio viviente al dios egipcio Ra, el de los rayos solares.

Además de estas sutiles diferencias entre las pudientes y esta eva que os escribe, existía un detalle de vital importancia que también me distinguía de ELLAS: sus hijos y esposos.

Me extenderé un poquito en este punto.

Los hijos e hijas de estas señoras maduritas y estupendas, con aroma a Chanel 5 hasta cuando parpadean, eran increíblemente…increíbles. Parecían fotocopias andantes de los modelos que aparecen en las revistas de moda y estilo: flequillo aparentemente descuidado, producto de un brushing con style; zapatos sin taCón pero con taLón (de Louis Vuitton o Miu Miu como miumínimo); jeans desgastados y lavados a la stone (como lavados se deben quedar los bolsillos de sus papis al pagarlo) y bijous, bisutería, tan refinada que se acerca más a una joya de Chopard que todo el arconcito de mis joyitas de plata y rodio. Niños y niñas igualitos, estéticamente clonados, finísimos, glamourosos, con ese aire entre de despiste y cuidado descuidado que les hace parecerse a los hijos-estatuas de Carolina de Mónaco. Yo pensaba en mis gemelos y en los chichones y hematomas varios con que adornan, también por descuido cuidado, su frente y sus rodillas y …aumentaba mi conciencia sobre el grado de acercamiento a la riqueza en que me hallo, un grado degradado y próximo al cero-cerito.

¿Y los esposos, maridos o amantes, que de todo había, de esas señoras estupendas? Uf, esto es para un capítulo completo.

Extrañamente, los señores en cuestión –independientemente del vínculo emocional que les unía a las maduritas guapas glamourosas- iban también adornados con atuendos de marca pero destilaban una mayor austeridad que ellas. Deduzco que, con los ricos se cumple también esa tendencia histórica,

iniciada ya en el principio de los tiempos por nuestra antepasada EVA la de verdad, que hace que, por muchas pelas que tengan, el ejemplar femenino se las arregle para gastar más que el masculino y adornarse más que éste con ropitas y complementos.

Los señores de las ricas llevaban casi todos un corte de pelo muy similar: cabello dispuesto hacia atrás, engominado y de una longitud suficiente para llegar casi al cuello del polo, de ARMANI, claro, pero no rozarlo, que la suciedad en el borde del cuello no le pega nada a estos caballeros glamourosos. Las bermudas en tonos tostados o claritos (un rico se debe a las tonalidades discretas, a no ser que se trate de ricos marichalar-ianos  o seguidores de ese aristócrata algo revolucionario, comentarista del corazón y muy miope de José Miguel Rodríguez Sieiro, Josemi, cuyo yate estaba muy cerca del barco de mi amiga Cris, el FAMOSA); zapatos náuticos de piel tratada para evitar los estragos del agua y la humedad de la vida marítima; cinturón de piel trenzada, sin olor a bazar chino, y camisa o polo de diseñadores emblemáticos como Hilfiger o el conde LACOSTE junto a varias pulseritas de caucho y plata u oro, de Carrera& Carrera como mínimo, completan el atuendo masculino ¿Lo más curioso? Cuando estos señores, igual de mal conservados que sus homónimos pobres y con la misma barriguita pero, por los complementos y la magia de no-sé-qué-misterio, mucho más atractivos, acompañan a sus señoras esposas, amantes o hermanas…apenas abren la boca. Sí, no se lo van a creer, las parejas de familiares de 1er grado de Onassis o Kashogi apenas se dirigen la palabra. Caminan ellos sin cruzar frases ni miradas, muy dignamente y con estilo, eso sí.

Digo yo que al no tener que hablar sobre las facturas, la matrícula de la universidad de los hijos, las rebajas, la hipoteca y otras mil cositas importantes solo para los no-ONASSIS…se les habrá quedado el repertorio conversacional algo reducido, ¿no?

Pues…que me llamen desde su I-phone último modelo. Ya les cuento yo sobre qué puede hablar una pareja…porque … mira que no hay infinidad de cosas para conversar…aunque no sea sobre la AMERICA’S CUP y la subida de la bolsa.

Ale, espero haber logrado entreteneros y ayudaros a imaginar la vida ad-libb de Ibiza, porque OYE…no habréis estado vosotros allí, en esos barcos y con esos ricos que os estaba describiendo ¿verdad?

Mañana más, la segunda parte de la experienza IBIZA

Os echaba de menos…

EVA

Un comentario el “EVA EN IBIZA I

  1. Ignatiu
    11 agosto 2009

    Pura, my Dear!!
    Más que de vacaciones parece que hayas hecho un Master en Marcologia de Lux, joer que dominio del mundillo modanil, que control de las marquisimas, que dominio de los disañadores (si, si…que los describes con saña, no con seña)
    Caigo rendido ante tus pies, hago una genuflexión, te rindo prokinesis (no, no…nada que ver con la Gripe A, la prokinesis era un tipo de inclinación ante el emperador Bizantino y a mi me sale de lo más feten)…te rindo culto y devoción.
    Enfin Dear, bienregresada de entre los fantasmas ibicencos con sabanas de Armani, cadenas de Swarosky y uhhhh’s de Prada….te echaba de menos.

    Beso
    Ignacio

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