EVA Y SUS ADANES by Pura María García

EVA HABLANDO DE ADÁN

EXPEDIENTE X EN LA PLAYA

YOGA BY BÄRBL ST:

YOGA BY BÄRBL ST:

Hoy ha amanecido lloviendo.

Las noticias de TELE 5 lo predijeron ayer pero, la verdad, a los de la tele ya no les hacemos el caso que antes les hacíamos.

Bueno, si la avalancha de agua la hubiera anunciado Cantizano en DÓNDE ESTÁS CORAZÓN…seguro que anoche hubiéramos preparado el impermeable.

Esta mañana se me han jorobado las rebajas.

Mi peluquero, ese fantástico estilista estiloso de Llongueras, Norbert, ha tomado vacaciones…en fin…gracias a la lluvia tengo un ratito para escribir una crónica de un nuevo expediente X.

Sí. Porque lo que el domingo pasado vi en la playa es digno de esa consonante.

Por cierto, ¿habrá una consonante más versátil, completita y polivalente que nuestra queridísima X?

Si aparece al lado de un nombre así prefabricadito y sospechosamente…falto de glamour, italianizado o sueco o con diminutivos femeninos –léase Roco Tonnuti; Vanesa Smundsen; Fifi Charming o qué-sé-yo-  la X se convierte en una flechita que parece decir: “OJO, Peli porno, culetes al aire, intercambio de efluvios, movimiento-ascendente- descediente-entrante-saliente…”.

Si la vemos junto a la palabra EXPEDIENTE, que también lleva otra X, el aire calentorro desaparece y toma un carácter más científico, más de investigación, de CSI, de hallazgo importante par la humanidad.

Si, por el contrario, alguien le ha añadido otra consonante –que aislada  y colocadita en el cristal trasero de un coche significa “novato, alguien aprendiz de conductor”- para completarla, se convierte en una pesadilla y en una putada: XL.

La X es cromosómica, cuando juega en el adn con la Y; es futbolera, cuando joroba con su fú ni fa al 1 y al 2 en las quinielas de futbol; es gigantesca o minúscula, en el panel que el oftalmólogo nos pone a mil kilómetros, el muy jodido, de distancia para averiguar cuántas dioptrías nos han caído con el nuevo cumpleaños…en fin es una señora consonante.

El expediente X que deseo contaros está relacionado con el verano, la playa y el aumento de temperatura.
Yo creo que hemos perdido un poco el norte.

El norte y el sur… y el este… y hasta el oeste. Quiero atribuirlo a que con estos calores tan intensos al intelecto cerebral, o sustitutivo, de algunas personas se le ha disparado el termostato y muestran su vertiente más capril, de cabra, para entendernos.

Os explico.

Domingo por la mañana. Playa de Oliva.

Regresaba de darme mi caminata habitual de unos 8 km (eso sin hacer trampa, que cuando hago trampa, para impresionar a mis amigas las que no andan les digo que son 12 kilómetros, eh!) por la orillita de la mar.

Siempre empiezo a caminar temprano porque con el sol me sucede lo mismo que con el dúo-bodrio musical Camela: no lo soporto.

Regresaba ilusionada, y con más agujetas que una bici elíptica en un gimnasio, al trocito de playa que hago mío, señalándolo con un bolso de mimbre monísimo de Carolina Herrera.

Claro que es de  imitación del top manta. Si fuera de verdad iba yo a llevármelo a la playa y dejarlo desprotegido en la arena…¡Ja!

Antes de llegar a mi spa particular toallero, un murmullo extraño atrajo mi atención. No parecían gaviotas, más bien el sonido era similar a un grupo de gallinas.

– ¿Gallinas? me pregunté- estos tíos de la publicidad con tal de vender han montado algo hasta en la playa…

No se trataba de aves de corral ni de gallinas colloncas.

Joder, me dije.

Puse mi mano en la frente para asegurarme de que el sol, que ya empezaba a cascar de lo lindo, no estaba haciéndome ver un espejismo.

A un lado de la playa, alguien había montado un gimnasio improvisado. Al frente de un grupo de hombres y mujeres que no podrían pasar con éxito la prueba del carbono 14 había una chica vestida como en mi consultada wikipedia nos aconsejarían no elegir para ser monitora de gimnasia: bermudas floreadas, y frikis; camiseta 45 tallas por encima de la propia, turbante, floreado también, aprisionado por una gorra con visera que tenía un rótulo kafkiano: XAIXO, limpieza de fosas sépticas.

Aquella chica veintiañera daba brincos como una posesa. O era la temperatura de la arena, que ya debía estar a punto de ebullición, o era que pretendía limpiar la fosa séptica de la playa con sus saltos para complacer a su espónsor o, sencillamente, y esto era lo que temía, se trataba de una novedosa práctica deportiva.

La jovenzuela saltarina, que digo yo que estaba secretamente esponsorizada por DURACELL, daba la espalda al grupo de abuelitos y abuelitas.

A mí que me expliquen cómo se puede enseñar a alguien a hacer algo dándole la espalda. Vale que dar la espalda es muy efectivo para según que casos, por ejemplo cuando adán no ha entendido la enésima explicación de algo que eva desea explicarle pero…los pobres ancianitos mostraban síntomas inequívocos de desorientación, mareo y confusión.

La monitora, que de mona no iba nada,  estiraba sus brazos como si quisiera alcanzar una caja de zapatos colocada en el altillo más altillo de un armario; se contorsionaba poniendo un pie sobre el muslo contrario, como si fuera una grulla meditando; movía las manos como para pedir limosna pero en plan dinámico, sin dejarlas quietas ni un segundo y, para rematarlo, agachaba la cabeza y pegaba la barbilla contra su pecho en un movimiento tan jodidamente antinatural que si alguno de los abuelitos hubiera sucumbido a la tentación de pegarle un cachete la habría dejado descoyuntada, pero con sus bermudas floripondiadas, para todos los siempres.

Los pobres ancianos, como es de suponer, parecían espejitos de la monitora pero en versión leee-eee-eee-nnn-ttt-ttt-aaa. Cuando ella daba un brinco, ellos se santiguaban y comenzaban a rezar una novena a San Judas del Santo Sarmiento, patrón del movimiento, para que desde el cielo, donde supuesta y afortunadamente no hay ningún gimnasio, les diera fuerzas y energías para levantar los talones de la arena.

De repente, algunos de ellos activaron el ritmo de l os saltitos.

Joder, pensé, el santo ese del movimiento todavía me hará recobrar la fe…

La agilidad, y aparente desaparición de la artrosis- artiritis-y-todas-las-itis de los improvisados y octogenarios gimnastas no se debía a un milagro de San Judas del Santo Sarmiento.

¡¡¡¡¡La arena quemaba más que el láser de PI cuando nos depila las axilas!!!!

Allí estaban los abuelitos y abuelitas, supongo que preguntándose porqué narices cazaban moscas con sus manos en la playa, la monitora aireando las flores de sus bermudas; el sol cayendo con ganas y yo…alucinada.

La música que sonaba para acompañar los movimientos caza-insectos del grupo, una melodía parecida a la que pone mi dentista en la sala de

pre-extracción dental, se detuvo y dejó de sonar.

Los gimnastas comenzaron a aplaudir, no sé yo si a la monitora; si al dios Cronos, la deidad del tiempo, por haber permitido que su tortura finalizara o, sencillamente, daban su aplauso para recobrar la movilidad de sus dedos y manos después de tanto movimiento atrapa-moscas.

Como soy una tiquismiquis, y además el sol ya me estaba haciendo perder el pudor y la formalidad, me acerqué a  preguntarle a la monitora cómo se llamaba aquella nueva técnica que enseñaba dando la espaldas.

Es yogataichilates, una disciplina nueva que integra los probados principios energético-estructurantes del yoga, el Tai-chi y el método Pilates…

Me dejó con la boca abierta. A ver si no era humana y era una ciberenciclopedia saltarina.

¡¡¡¡Joder con la juventud, Mari Puri!!! pensé.

Muy chulo el nombre, pero a mi me dio no sé-qué ver a los pobres ancianos estirándose para cazar moscas a unas horas del día en las que el sol jode las neuronas incluso de los  bebés.

Cuando empecé a querer comentarle mis observaciones a la monitora…ésta me miro con cara de póker y…me dio la espalda

¡¡¡Ni lo sueñes, ya me puedes dar la espalda que no pienso enseñarme a brincar yoga lo que sea, hija¡¡¡ Ni lo sueñes!!! refunfuñé.

Una abuelita me miraba de una forma extraña. Murmuraba algo con otra anciana.

De repente, se me acercó y me hablo en voz baja:

¡¡¡¡No le digas nada a la monitora. Esto es un rollo y hace un calor para morirse pero, sabes que te digo, que preferimos esto a quedarnos en casa. Que nos endosan a los nietos y nos llenan el apartamento de migajas de bollycao!!!!

MORALEJA: Cualquier deporte te gustará cuando llegues a vieja.

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