EVA Y SUS ADANES by Pura María García

EVA HABLANDO DE ADÁN

DIÁGNOSTICO: post-separatitis

BUTANO by QUIROS

BUTANO by QUIROS

Ubicación temporal: Ayer. Ocho y media de la tarde.

Ubicación espacial: Mi consulta de psicología y orientación matrimonial.

Paciente: Mujer. P.P.M; edad: 42 años. Constitución física robusta; músculos definidos; complexión atlética; altura 1,70 cm. aprox.; peso: 60 Kg.; ovalo facial delgado; rasgos físicos más destacables: palidez en el rostro, ojos hinchados; bolsas perioculares de considerable tamaño, ojeras pronunciadas, mirada triste; expresión de preocupación y cansancio.

Otros datos de interés: Calzado con medio tacón; vestido con manga tres cuartos; la longitud de la parte inferior del vestido se prolonga hasta las rodillas, media longitud; maquillaje discreto en tonos de media intensidad. Ejerce trabajo liberal bien remunerado, según nos comenta la paciente.

Bien, pues esta fue la información que Maite, la enfermera que me ayuda en mi consulta, me facilitó ayer por la tarde cuando, teóricamente, mi tarde de pacientes había finalizado.

Los gemelos ya me habían hecho unas 43 llamadas perdidas a esas horas.

Como todas sabéis, una llamadita perdida es la forma que ha tomado en la actualidad el gritito de petición de ayuda, o requerimiento de atención, que, en nuestra época infantil  lanzábamos a nuestros padres, mientras nos desgañitábamos, bajo otra forma bien distinta: ¡¡¡mamáaaaaaaaaaaaa!!!!

Ahora los hijos no necesitan gastar su caudal vocálico, no.

¿Para qué?

Con hacer una llamadita perdida, los papás pasamos del modo STAND-BY inmediatamente al modo ON; presionamos el botoncito del número al que tenemos asignada la memoria rápida o marcación activa (ME LO SÉ DE MEMORÍA, SÍ) y esperamos al modo almodóvar de al borde un ataque de nervios a que nuestros vástagos nos den el parte gravísimo de información que les ha llevado a llamarnos en horario laboral: “Mamá, ¿sabes dónde están las Pringles? Es que ya nos hemos acabado las galletas…”

LA MA DRE QUE LOS PARIÓ. Es decir: yo.

¡¡¡A mí sí me sacan el PRINGLE!!!

Ayer ya había llamado las 43 perdidas de mis gemelos, había escrito un sms a mi hermana Elisa, que regresaba de Irlanda de ver a mi sobrino injertado de spanish & irish, Alex, hijo de mi hermana Elvira y un mozo irlandés; había escrito las 4 o 5 cosas que necesitaba comprar al día siguiente y había consultado mi cuenta bancaria del Santander, vamos mi cuentecita,  por internet.

Evitaré hacer comentarios acerca de éste último acto. Solo quiero deciros que a veces me planteo porqué no abro una cuenta nueva para traspasar mi líquido (qué nivelazo estoy adquiriendo ya, ja) a un banco del sur, de Granada o Marruecos, qué-sé-yo. ¿Por qué? Pues porque creo que el motivo principal de que cada mes el número del día en que me quedo con los euros justitos es más “menor” y eso creo que se debe a que el banco está en el norte, por lo del SANTANDER ¿Se enfriará mi nómina y se quedará helada conforme la sede central del banco se acerque más al Polo NORTE?

A las 20.30 horas yo estaba a punto de colgarme ese bolso de dimensiones increíbles que me acompaña arriba y abajo y encomendarme a Santa Blasa, la patrona que te protege de los pequeños de la casa, y a Santa Bermeja, la santa que te cuida de los líos con tu pareja.

Pero no. Maite  abrió la puerta e hizo el gesto-contraseña que indica que he de volver a dejar mi megabolso en el perchero y atender una última visita.

La paciente entró a la habitación con pasos pequeñitos y sin apenas mirarme a  los ojos.

“Un momento –me dijo antes de empezar a hablar-llamo a mis hijos, les explico lo de la cena y empezamos, si no le molesta”

Observe los brazos de P. Tenía unos bíceps estupendos, tanto que me pareció que eran fruto de un montón de horas en el gym.

“¿Te gusta el deporte? Seguro que lo practicas a diario”, le comenté

Los ojos de P. comenzaron a brillar y casi diría que empezaron a  llenarse de lágrimas.

La musiquita de su móvil sonó de nuevo.

“Perdona -volvió a decirme- Son mis hijos. Es que no terminan de aclararse con el microondas…”

“Acabas de separarte ¿verdad?”, fue lo que le dije sin andarme con rodeos.

P. empezó a llorar e intentar hablar a la vez.

“Tranquila, si te has separado ya no necesitas hacer mil cosas a la vez. Es la primera consecuencia de estar neo-soltera“, dije sonriendo.

A P. le debió hacer gracia el término de neo-soltera porque, súbitamente, empezó a reír con carcajadas sonorísimas.

“Pues SÍ. Ya soy neo-cómo-se llame. Y que le den bola al mundo. Y ¿sabes qué? Te voy a contar un secreto, a partir de ahora me van a disminuir los bíceps, te lo digo yo”

Esta vez, la que sonrió al escuchar el comentario fui yo:

“¿Y eso?”

P. me contestó sin poder contener la risa:

¡¡¡¡Que estos bíceps de Schwarzenegger no son del gimnasio! Que son fruto de subir las bombonas de butano a mi casa durante todos los años de matrimonio. ¡¡¡¡Que mi adán era muy delicadito!!!!

Miré a P. con complicidad:

“¿Has venido a mi consulta a que te dé un diagnóstico?”

“Déjame hacerte unas preguntas: ¿A que no tienes claro qué comidas te gustan y cuáles no? ¿A que te pasas el día llamando a tus hijos? ¿A que cuando te pierdes con el coche buscando una calle te sientes un poco inútil? ¿A que si te compras algo que no necesitas te sientes un poco culpable? ¿ A qué si te tomas tu tiempo para beber un café a media tarde y te relajas y estás en stand-by parece que en cualquier momento vayan a llamarte para decirte que te retrasas? ¿A que tienes ganas de no tener bíceps butaneros?

P. soltó una carcajada:

“Y no me preguntes ¿a que estás hasta el pirri? SÍ… LO ESTOY!!!

Expliqué a aquella eva escultural que ese estado de “medio tacón”, “medias mangas”, “media falda”, “medio maquillaje”, de “medio-todo-vital “ era un síntoma claro de lo que los psicólogos llamamos síndrome post-divorcio o post-separación, que viene a ser como un limbo que las evas separadas, hemos de atravesar hasta que nuestro espíritu se centra, se relaja y…empezamos a ser neo-solteras.

“Y no creas, yo lo conozco MUY bien. Lo he pasado hace muy pocos años. De hecho, aún tengo una camisa de manga 3 cuartos monísima…”-expliqué confidencialmente a P-Pero te juro que al final del túnel hay una luz…y voces que te llaman y te dicen: ¡¡¡NO SEAS PAVORRONA, córtate la manga, córtate la falda, dile al butanero que te suba las bombonas a casa y, si es guapo, dile que incluso te las deje en…EL DORMITORIO. Es un túnel con una luz brillante. Escucharás  voces son etéreas!!!!

“Sí, no te fastidia. Y en ocasiones, cuando ya llevas 7 años separada, VERÁS MUERTOS!!!!

La de la frase peliculera y cinematográfica era Maite.

Ya era muy tarde y debíamos marcharnos.

P. me dio un abrazo y la mejor de sus sonrisas.

“En cuanto llegue a casa me pongo a buscar una mini de Moschino de hace 7 años, preciosa, y tiro a la basura los pendientitos de perlas. Ya parece que escucho las voces del final del túnel ¡¡¡ EA!!!”

MORALEJA: Si para casarse hace falta un cursillo prematrimonial…para separarse hace falta casi…una diplomatura. Atentas al túnel  y…¡AL BUTANERO!!!

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